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Pere Baltà: "El milagro de Candel es conseguir que hoy ya no se hable de murcianos, charneguos o sudacas"
10/06/2014

Foto de familia de los asistentes al almuerzo-tertulia Cruïlla de debat en el momento en el que tiene la palabra el ponente Pere Baltà. Conferencia sobre el 50 aniversario de Los otros catalanes que Pere Baltà, presidente de la Fundación Paco Candel, hizo el miércoles 14 de mayo de 2014 en el Ateneu Barcelonès, en el marco de la comida-tertulia Cruïlla de debat coordinada por Pilar Blasco y Enric Cirici.

Extracto de los apuntes de los organizadores de los pasajes más interesantes de la conferencia de Pere Baltà.

El ponente comienza agradeciendo la invitación y nos felicita por el alto nivel que Cruïlla mantiene. Espera que algún día se pueda incorporar a la tertulia.

Nos trae dos documentos. Uno es el programa de actos de la conmemoración del 50 aniversario de la publicación de Los otros catalanes, conmemoración que no debemos confundir con el Año Candel. Como el centenario de su nacimiento no está tan lejos, se ha querido reservar, y de momento se hace el cincuentenario y así tendremos otro evento para celebrar. La llamada ha sido un éxito y como los recursos son escasos se ha confiado en la colaboración de mucha gente que aporta los conocimientos propios a nivel profesional.

El otro documento es un ejemplar de la colección de textos que con el nombre de Fulls candelians edita la Fundación. Se trata de la ponencia que Pere Baltà hizo cuando concedieron la Medalla de Oro de la Generalitat a Francisco Candel.

Más que de la biografía, que cree que todos conocemos, Pere Baltà prefiere hablarnos de vivencias. Se conocieron cuando él estudiaba periodismo y encontraba que Paco era una persona muy asequible. Los dos vivían en la orilla del Llobregat, Candel en la Marina de Sants y él en el Prat. Cuando escribió Donde la ciudad cambia su nombre su escritura contrastaba con las novelas burguesas, edulcoradas por la presión de la censura franquista. En la obra describe la Barcelona desconocida, la Barcelona donde se vertía la basura, donde los inmigrantes del sur plantaban sus chozas... El lenguaje de Candel describía una realidad que el régimen escondía. Leyendo a autores como Steinbeck -que retrataba la inmigración del sur de Estados Unidos hacia California- se dio cuenta de que él tenía cerca un mundo parecido y lo quiso retratar; lo hizo con tanto realismo que cometió el error de describir personajes reales con nombres reales. El editor José Janés no se dio cuenta y lo publicó, produciéndose un gran escándalo; pero como no sólo era amante de la literatura sino también un buen comercial, consiguió sacar clandestinamente ediciones de la obra, que había sido retirada.

Candel mostraba una gran sensibilidad y capacidad de análisis social. Hablaba del estraperlo, de los que estaban en las cárceles, de los que venían del exilio... Pere Baltà se dio cuenta de que los personajes descritos por Candel eran clientes del establecimiento que tenían sus padres, Casa Marcelino, una tipo de taberna, café, fonda, donde se encontraban los inmigrantes.

Después publicó ¡Échate un pulso, Hemingway! Muchos de sus amigos, que el domingo iban vestidos a bailar, vivían bajo los puentes de la autovía y él fue un día y vio que allí había auténticos pisos con neveras de hielo, como una réplica de las casas andaluzas excavadas en el suelo. Esto contrastaba con un reportaje publicado en la revista El español donde se decía que el Prat era el lugar de España con una renta per cápita más alta, y esto era cierto porque había fábricas importantísimas, una agricultura que exportaba a media Europa, un aeropuerto en desarrollo... Él buscaba la manera de denunciarlo y escribió un artículo donde simulaba una visita a las viviendas de los puentes de la autovía con un amigo que le reprochaba cómo era posible que el Prat fuera el lugar más rico de España y hubiera gente viviendo bajo los puentes. El artículo se publicó, algunos periódicos de Barcelona lo reprodujeron y Radio Pirenaica se hizo eco del mismo. No sólo se había denunciado un hecho importante sino que fue el inicio de su carrera periodística. En la universidad tenía amigos que vivían en barrios donde se hacían cooperativas de vivienda, y terminó el reportaje proponiendo la creación de una cooperativa en el Prat, que luego fue una realidad. Sus amigos constituyeron en las mesas de su hogar, casa Marcelino, la junta gestora de la cooperativa de vivienda. Las conversaciones con aquella gente marcaron su vida.

Paco Candel fue un gran periodista autodidacta. Un gran maestro en el arte de escribir entre líneas, para que se descubriera una sociedad injusta y privada de libertad. Escribió 53 libros y de alguno se hicieron 20 ediciones. Vivió de la pluma y pudo mantener a su familia de una manera digna pero modesta.

Tuvo una gran capacidad para ser fiel a sus principios, Aunque tuvo que hacer equilibrios para superar la censura, siempre dijo lo que quería y consiguió poner el dedo en la llaga.

Las autoridades de la Barcelona de aquellos tiempos hicieron una ciudad de ferias y congresos e intentaban que sacara la cabeza fuera, pero no sabían resolver el problema de la vivienda y del chovinismo. Candel quiso ser la voz de los desheredados.

No todos los inmigrantes venían de la miseria, pero el campo no les solucionaba todas las necesidades. El pensamiento de Candel era que Cataluña fuera un solo pueblo; pero la política descaradamente anticatalanista del gobierno -que lo quería impedir- creó barrios que eran auténticos guetos donde los catalanes no reconocían el país. Había alrededor de Barcelona: Cornellà, Santa Coloma...; pero también en Terrassa, Lleida, Reus, Tarragona, Girona...

Candel detectó este problema. Viajó al Rincón de Ademuz, su tierra, y se dio cuenta de un hecho muy importante: en Cataluña la sociedad era interclasista y allí no. En Cataluña en el baile de fiesta mayor bailaban todos. Cierto que en alguna parte había casinos o sociedades clasistas, pero eran minoría. Candel pensó que este hecho diferencial de Cataluña era la clave para que la sociedad no se rompiera. Teníamos unas estructuras sociales que no había en el resto de España. Un ejemplo puede ser la Seat: el gobierno quería poner la fábrica en Madrid, pero la Fiat impuso la condición de situarla en Cataluña porque era el único lugar donde había un entorno industrial adecuado.

Durante el Congreso Eucarístico se quiso hacer una obra social que rememorara aquel acontecimiento y se construyeron las Viviendas del Congreso, destinadas a los inmigrantes. Por suerte, los promotores de esta obra se dieron cuenta que si sólo iban inmigrantes se crearía un nuevo gueto y decidieron ofrecerlas también a las familias humildes catalanas. El resultado fue exitoso.

Joan Fuster había escrito Nosaltres els valencians, que fue un éxito editorial en Cataluña. Entonces, Max Cahner y Jordi Pujol pensaron que sería bueno publicar un libro con el título Nosotros los inmigrantes y lo encomendaron a Candel. Pero él intuyó que este título no era el adecuado, porque su idea era Cataluña, un solo pueblo e impuso el título Los otros catalanes para afianzar la capacidad de ayudar al interclasismo. Intuía que el país tendría la capacidad de absorber la inmigración y la clase política asumió su propuesta. El libro tuvo un gran eco y marcó la trayectoria de Paco Candel. Es su libro más importante y cuando llegó la democracia se vio que las ideas que en él se exponen son las buenas. La labor de la Fundación Paco Candel es promocionar su figura y su obra.

Candel ha roto los moldes clásicos de la literatura, pero ha entrado tarde en las universidades. Ahora se pide que se estudie el Candel literario y el social. El 2 de julio se hará un reconocimiento académico de profesores universitarios que han hecho tesis doctorales sobre su obra. En los EE.UU. hay universidades donde la estudian e incluso a la Fundación llegan universitarios interesados ??para estudiar su figura.

Pere Baltà comenta que no se podían imaginar el eco que han tenido los actos conmemorativos del cincuentenario de la edición de Los otros catalanes, editado primero en catalán. Se ha hecho un dossier de prensa espectacular, con ediciones especiales en muchos periódicos, y próximamente habrá una exposición en el Museo de Historia.

Ha hecho un servicio importantísimo en el país; hoy ya no se habla ni de murcianos ni de charnegos ni de sudacas. Es un milagro de Candel: saber integrar los que han venido de fuera, espíritu que históricamente Cataluña ha tenido.

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Momento en el que Pere Baltà, presidente de la Fundación Paco Candel, explica a los asistentes los actos del 50 aniversario del libro Els altres catalans.Enric Cirici, coordinador junto con Pilar Blasco de la comida-tertulia Cruïlla de debat del Ateneu Barcelonès.Detalle del libro de honor con la dedicatoria del ponente Pere Baltà.Detalle del libro de honor con la dedicatoria del ponente Pere Baltà.

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